Gisela Heffes
Gisela Heffes es escritora, ensayista y profesora de Literatura y Cultura Latinoamericanas en Johns Hopkins University. Estudió en la Universidad de Buenos Aires y obtuvo su doctorado en Yale, con la supervisión de Josefina Ludmer. Su investigación—pionera en la ecocrítica y las environmental humanities—explora ciudades imaginarias, utopías urbanas, desplazamiento, exofonía y migración. Actualmente trabaja en el cruce entre toxicidad y estética en América Latina.
Es autora de Las ciudades imaginaries en la literatura latinoamericana (2008), Políticas de la destrucción / Poéticas de la preservación (2013) y Visualizing Loss in Latin America (2023). También ha editado y coeditado volúmenes colectivos como Poetics of (Dis)placements (2012) y Urban Utopias (2013).
Como autora de ficción, publicó novelas como Ischia (2000) y Cocodrilos en la noche (2020), además de otros libros de relato y poesía, con traducciones al inglés. En 2011 fundó el repositorio digital “Archiving the Future” y actualmente dirige el Latin American Observatory (LAO) en la University of Arizona.
Entrevista

Entrevistadores: Yasmin Temelli y Emiliano Garcilazo
“Extinciones” es el título de tu obra y de varios poemas así que su carácter de leitmotiv resulta sumamente evidente. Ya en el poema inicial se hace notar una configuración central: “lo que queda del mundo”, los niños “que habitarán un mundo diferente” y el verano y el sol como contrapeso a la destrucción inminente. ¿Podrías contarnos algo más sobre estos ejes temáticos y cómo se relacionan entre sí?
Sí, de hecho Extinciones es como el eje temático. Al punto que el título en español es El cero móvil de su boca. Pero el editor en alemán decidió, aparentemente en Alemania, cuando se hace una traducción de poesía, el editor tiene el poder de cambiar el título del original al título que más le parezca, que cabe para el texto, para el poemario. Y él decidió cambiar a Extinciones. Y el leitmotiv, o sea, el eje que recorre los poemas, tiene que ver un poco con mi posición de mamá. Es un poemario escrito un poco desde el lugar de ver que hay un mundo que se empieza a vaciar, a deshabitar. Y al mismo tiempo hay una tensión entre mi rol de madre que tengo, que soy consciente porque estoy hiper informada de todo lo que está ocurriendo, pero al mismo tiempo el día a día, que es un día a día donde uno sí tiene cierta esperanza, que hay ya más allá de la potencialidad, sino que tiene que ver con… Uno no puede darle a los hijos una… o transmitirle esa sensación y ese temor a que el mundo se deshabite. Uno no puede. O sea, no está bien hacerle. No es correcto moralmente, éticamente, ¿no? Porque no les puedo robar el futuro. Yo no soy quién para robarle el futuro a nadie. Pero al mismo tiempo soy una persona que está informada, que sufre cuando me entero o leo o me informo de lo que está ocurriendo. Entonces ese contrapunto, en cierto modo, es lo que me fue como llevando a escribir estos poemas que al mismo tiempo albergan un lugar de esperanza que tiene que ver con la fe, quizá equivocada o no. La tensión entre el vaciamiento que aparece en el poemario se desdobla en este contrapunto, ¿no? Con el mismo posicionamiento que tiene esta voz no poética que va enunciando, que es el lugar de albergar una esperanza, que es una esperanza en relación a la escritura, sobre todo de los líneos.
Las reflexiones personales constituyen el punto de partida de tu poesía que suelen relacionarse con el macrocosmos. Muchos de tus poemas se caracterizan por un estilo decididamente intimista, también es el caso de “Otras extinciones”. La pregunta del “lo que queda del mundo” se traduce aquí en términos de “lo que queda de nosotros” y más específicamente en el recuerdo de tu padre. ¿Hay alguna diferencia en el proceso de escritura cuando se trata de escribir sobre una pérdida tan fundamental, una ausencia vivida constantemente?
Aquí hay una diferencia, pero no la sentí como… No es una diferencia programática. Es decir, no me sentí a escribir pensando, bueno, este tipo de pérdida es diferente del tipo de pérdida que experimentamos cuando pensamos en Amazonas o cuando pensamos en el medio ambiente. Creo que una de las cosas que preocupan y un poco me frustran, y no quiero decir que me obsesionan, pero acá como que están cerca de… Sí, es como una preocupación recurrente que tiene que ver con cómo dar cuenta, cómo dar cuenta de lo que vamos perdiendo. Y bueno, si alguien pierde un ser querido, es como que la persona se va, pero queda esa ausencia. Y esa ausencia se siente, es material. Y eso creo que es lo que estaba tratando de decir ayer en mi presentación, que las ausencias también son materiales, que se manifiestan materialmente a través de distintos objetos y elementos. Y es la pérdida de mi papá, que para mí fue muy traumática, porque bueno, me imagino que para todos la pérdida de un padre y una madre son experiencias muy traumáticas. Me llevó, en cierto modo, a reflexionar en torno a cómo contarlo, cómo conectarme, cómo decirlo, para agregar. También quedan las voces, ¿no? Por eso empieza el poema con la voz. No sé, a mí me queda como grabada la voz. Cuando alguien se va o cuando lo vemos a una persona, como que esa persona te sigue llamando. Como que hay un eco ahí, que resuena y ese eco que resuena también existe. Esos fantasmas, esas presencias, ausencias están ahí. Y no porque no las veamos o porque no se manifiesten de manera, no sé, concreta, como supuestamente física, dejan de ser menos presentes.
¿Con qué personaje histórico / literario te hubiera gustado cenar alguna vez y qué habría en el menú?
Un asado argentino con Dostoyevsky. Ernesto Sabato, quien es un escritor argentino, habla como de esta conexión entre la literatura y los escritores rusos y los escritores argentinos. Como esta necesidad esta condición periférica de estar mirando siempre a Francia. Sobre todo en el siglo XIX donde se forman los escritores, los letrados y a mí me encanta. En casa ya he leído Dostoyevsky y Chekhov y otros escritores que se leen mucho en Argentina de hecho cuando era joven. Como una especie de conjunción de síntesis entre lo argentino que es tan típico como el asado con un escritor que nadie asocia con eso. Como una forma de explorar un tipo de escena que sería bastante peculiar y probablemente encontraríamos mucho en común.